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Algunas notas en beta para la Geekcultura.

Enfrentarnos al paradigma de los nuevos ecosistemas culturales conlleva un cambio de actitudes y pensamientos más que la dotación de infraestructura y maquinaria. Los territorios tienen que modificar sustancialmente su pensamiento. Se necesita una actitud a la que bien podríamos denominar Geekcultura siguiendo la línea de pensamiento de Hugo Pardo Kuklinski

Vayamos con algunas orientaciones, no necesariamente por este orden de importancia ni tomándola, evidentemente, como lista cerrada

1. En primer lugar y para abordar ese conveniente cambio estructural y de pensamiento es necesario internalizar: incorporar cerebros, ideas, pensamientos, criterios… colaborar. No confundir con externalizar. Este es un proceder recurrente que viene sin duda inspirado y determinado por los modelos de desarrollo neoliberal que pretenden privatizar cualquier asomo de interés público.

2. En segundo lugar colocar la cultura local en la nube (cloud computing) como identidad abierta y usar las redes

 

  • para potenciar al máximo la distribución de conocimiento, los modelos organizativos y los procesos de creación. La misma razón de la nube
  • para que los ciudadanos puedan satisfacer sus necesidades creativas de una manera “no intrusiva”.

3. Al hilo de lo anterior: en la nueva ecología de la cultura las políticas públicas deberían abordar una especie de “desinstitucionalización” de la cultura (ojo, no confundir con privatización). O si se prefiere desocuparla de las instituciones como referencia sine qua non en una intención clara de cultura-metrópolis. En todo caso tratar de evitar los procesos de neutralización que, en palabras de Marina Garcés “siempre se dan por medio de las dinámicas, los procedimientos y la financiación”.

4. Gestionarla desde los conceptos de la economía de la abundancia vs economía de la escasez. Es decir utilizar los medios de producción colectiva y de colaboración horizontal de modo que se integre en los contextos sociales la creatividad, la producción y la transmisión frente al consumo acrítico de productos limitados

5. Investigar, investigar, investigar. Más allá de los observatorios como referentes de lo sucedido se deben habilitar laboratorios que funcionen como provocatorios. Desde los que proponer modelos y aplicar tendencias. La investigación sin acción no lleva a ningún lugar. Hay que provocar

6. Conformar plataformas abiertas y distribuidas que abandonen tendencias “portal” (tanto en el ámbito digital como en el físico, en el que los despachos de ciertos responsables se convierten en centros de peregrinación a los que acudir para rogar atención) Una Cultura abierta (open culture) que permita la interconexión entre la administración, los creadores y los ciudadanos. La cultura y la creación comunitaria. Transferir el poder desde las instituciones como propietarias de los contenedores y por tanto dueñas de lo que allá se programa.

7. Convertir los edificios en hubs y nodos de alto rendimiento minimizando la importancia del continente y trabajando para conseguir efectos de agregación. Es decir, abandonar la actitud que ha llevado a las instituciones públicas a un comportamiento propietario, centralizado (la descentralización ha sido muchas veces una simple difusión de la centralidad) y unidireccional. Llevamos más de un siglo centralizando la cultura a partir de la distribución de sus productos y eso es difícil de cambiar.

8. Acratización de las instituciones. O por lo menos focalizar los esfuerzos en la acción compartida y la inteligencia distribuida más que en las funciones ejecutivas al más puro estilo piramidal. O lo que es lo mismo meritocracia contra jerarquía y aquiescencia. Impulsar la iniciativa y la predisposición al riesgo.

9. Alejamiento de las experiencias de “cultura masiva” a favor de la dinámica ciudadana como estrategia para convertir los territorios en lugares inteligentes. Propiciar ese necesario caos que la creatividad necesita y que la institución desautoriza. La cultura proximal como referencia de crecimiento memético, la cultura hiperlocal como referencia de crecimiento viral.

10. Asumir la corresponsabilidad en los procesos de creación de sociedad. El cambio no depende única y exclusivamente de Administraciones Públicas como representantes del Estado. La ciudadanía y los creadores (y los técnicos no lo olvidemos somos también ciudadanos y en algunos casos creadores) deben/debemos asumir nuestra parte de compromiso. Coevolución. Todos somos parte de ese proceso de cambio.

11. Trabajar la cultura expandida en forma de cultura construida-no recibida a partir de procesos de innovación. No solo en los productos sino también en los procesos. La hibridación que permite experimentar nuevos territorios de creación. Que saca la cultura de las instituciones, que la enmarcan en una reciprocidad con la sociedad general y que esa de cara a las transformaciones, al os nuevos saberes y a los nuevos modelos de comunicación y producción.

12. Priorizar las plataformas más que los contenidos manteniendo despejados los canales de comunicación con las redes de creación, desde el aporte comunitario y desde la flexibilidad y la autoorganización que permite el ecosistema social abierto. Exploración, experimentación y ejecución en un entorno de producción colectiva. El procomún.

13. Quizá uno de los problemas más preocupantes, y aquí hablo de todos los implicados en el desarrollo cultural del territorio, es creer que una vez puesto en marcha cierto plan, estratégico o no, ya está todo terminado. Que la cultura tal y como “se ha diseñado” y la desarrollamos ha venido para quedarse. Sin embargo la utopía del perpetuum movile es necesaria. Iniciar, ensayar, fallar… continuamente. Los cortos plazos han hecho del amor al riesgo y la curiosidad una de las facetas más olvidadas.

En todo caso y más allá de las extraordinarias infraestructuras que se van generando y aquello que las élites de la cultura pueden ofrecernos no debemos perder de vista que el potencial real para la creación de una sociedad culta esta en la generación de una ciudadanía creativa y creadora. Esa es la verdadera misión de las instituciones públicas ancladas en los territorios, la mediación como fuente de progreso cultural.

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  1. Absolutament d’acord. M’ha encantat llegir aquest article. Crec que recull amb sensatesa la sensibilitat de la gestió cultural més transformadora.
    Malauradament, crec que actualment, aquesta mateixa sensibilitat no està sent massa recollida pels segments dominants en la gestió municipal, emparats en el discurs de les restriccions i prioritats que imposa la crisi econòmica, i portats en realitat, per la mateixa por a la transformació i per la incomprensió del paper real de la cultura en la comunitat. D’altra banda el sector empresarial seguirà tenint interès en la cultura quan, estrictament, es pugui convertir en un valor de canvi o especulació, o quan serveixi per a engrandir el seu ego o tapar les seves vergonyes.
    Però tot això no es nou, nosaltres continuem insistint. No defallim. Gracies per un article tant reconfortant.

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