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Notas para la conferencia de  I+C+i en cultura: Hackers culturales, prosumers, bricoleurs. http://www.tucamon.es/contenido/hackers-culturales-prosumers-bricoleurs

Quien teme al hacker feroz: la cultura después de los monopolios

3 nociones básicas

  • La cultura más allá de sus consumibles
  • La política más allá de los partidos
  • La ética hacker más allá de la tecnología

Cultura

La cultura es lo que conforma la idiosincrasia y el pensamiento, la forma de ser de una sociedad. Más allá del habitus de bourdieu

Acabar con el reduccionismo de la cultura. La cultura no es simplemente un negocio

Lo siento pero la cultura no es un negocio, o por lo menos no sólo es eso. `podemos hablar de consumibles pero no de cultura. Un cantante, por poner un ejemplo, no hace porque si cultura. Al menos muchos de los cantantes que hoy están en listas.

¿tiene sentido decir que un escayolista, electricista, fontanero, encofrador… hace urbanismo?. Posiblemente sea una pieza clave pero la albañilería es al urbanismo como la canción a la cultura.

Politica

Entramos en el segundo punto: qué es eso que llamamos política. La política, es lo «relativo al ordenamiento de la ciudad» y por extensión al ordenamiento de las sociedades, es la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del estado en beneficio de la sociedad.

Lo siento mucho pero la política no son los políticos y tenemos la obligación de rescatarla.

La res publica

Hacker

Se trata hoy de pensar políticamente la ética hacker. Sin entrar en lo tecnológico, desde una perspectiva filosófica. El análisis desde el pensamiento crítico nos obliga a ir más allá y a incluirlo en los procesos de la sociedad conquistada, de creación conquistada, de cultura conquistada

Sin embargo lo que realmente comprobamos es que

Hay una deslegitimación de lo hacker por dos causa básicas,

Por la avaricia, representada por el mercado y

Por la arrogancia, representada de los estados.

Las dos con un denominador común: la ignorancia.

Por eso, hay que recalcar que el hackerismo no es únicamente tecnología, sobre todo es política, debemos recuperar el término secuestrado por los partidos. Porque política es construcción de sociedad desde la vida cotidiana.

Entonces y para asentar principios vamos a avanzar 4 nociones básicas que nos acerquen al concepto de cultura local hacker y una conclusion

  1. La cultura hacker es la cultura no domesticada, fuera de la hegemonía de los expertos, de los mercados y de los gobiernos. ¿qué son los expertos? Hemos profesionalizado la política y ha sucedido lo que vemos, pasará lo mismo cuando profesionalicemos (más) la cultura?

  1. La cultura y la sociedad que conocemos no están aquí porque sí. Son las dos un constructo dinámico que evoluciona e involuciona (y lo estamos viendo). El hackerismo es una forma de intervención abierta que reclama la interacción de conocimiento, rebeldía, inconformismo y acción directa

  1. El hacker es un elemento de acción política transformadora, como antídoto de lo políticamente posible, de la impotencia de lo sensato…

  1. Acabar con el mito del hacker como vándalo, y acabar con el reduccionismo de la cultura como consumible y sobre todo acabar con la prepotencia de los expertos. Yo estoy más que harto de salvadores de todos los tipos. Especialización en cultura: abandono de la acción por el control. Prefiero hackers a “especialistas”. Prefiero gente con rabia que tecnócratas. Nunca deberíamos haber abandonado la calle.

Y la conclusión

Hackear la sociedad a través de la cultura

O construimos o nos construyen.

Y quién nos construye??: aquel que nos monopoliza. Veamos.

Porque la cultura también ha caído en manos de diversos monopolios representados por las nuevas oligarquías,

Pero vamos con ellos.

De la industria a través de los componentes propios de sus intereses de rentabilización y beneficio económico.

El reduccionismo economicista y la lógica del lucro por encima del uso está haciendo perder la perspectiva de la cultura como un magma. La explotación de los consumibles culturales es una fijación maniática que no tiene otro origen que el desconocimiento y avaricia.

Es más la tendencia a propiciar un consumo masivo de estos productos (por supuesto vacíos de contenido) resuelve la ecuación a favor de la elaboración de productos de fácil “digestión” y de rápida fabricación. Evidentemente hay que mantener las tres necesidades del mercado: fabricación, distribución y consumo. Una de las mejores maneras para favorecer esta necesaria rentabilidad de consumo se resuelve auspiciando “aglomeraciones transitorias” en forma de festivales, expos y demás macroeventos tan al uso.

La cultura local se desvanece ante estas manifestaciones que, además y para colmo, se venden con la envoltura de crecimiento y maravilla ciudadana.

El sometimiento de la cultura a los discursos del pib por encima del idh nos señala una clara tendencia a la subordinación de lo colectivo. La cultura no se justifica por la capacidad de consumo sino por la de felicidad.

La cultura es la nueva moral del capital. Quizá una especie de salsa que quiera ocultar y disfrazar un mal pescado.

Del estado

La oficialización provoca el inmovilismo. Evidentemente siempre ha tenido un claro componente el estado de mecenazgo y este siempre ha favorecido a quienes estaban dentro de la línea de pensamiento. La oligarquía política y la vanidad del mecenas parecen tendencias claras para el suicidio de la cultura. Los “grandes” conceden los privilegios a quienes piensan como ellos.

La cultura institucional, la oficial, difícilmente va a cambiar nada.

Cultura xerox. Estandarización de la cultura. Hipertrofia

El arte y la creación al servicio de los intereses de los mercados y los partidos han sido uno de los pillares de la estandarización de la cultura y el abandono de las esencias en busca de pretendidas excelencias.

De las sociedades de gestión como auténticos lobbyes que pretenden

Perpetuar privilegios de unos pocos.

Bien difícil de diferenciar ¿no? No se sabe muy bien en hoy cual es la línea, la fina línea que los separa. Quien domina. Cual de ellos es el que lleva la batuta. Aunque bien es cierto que hay un dominador absoluto: el mercado. Y eso parece que les suena a muchos a hipismo trasnochado, a izquierda antiprogreso. No miren, yo no me opongo al mercado, al intercambio de productos y bienes, al avance económico de las sociedades. Yo no reivindico la vuelta a un primitivismo de subsistencia por muchas razones, lo que reivindico es civilizar y humanizar el capitalismo, otra palabra que parece que no hay que decir si quieres no parecer un trasnochado.

Pero no dejo ce ver que, en muchas ocasiones, los estados, las administraciones públicas no son otra cosa que franquicias de la cultura que los mercados desean explotar.

¿Con qué nos encontramos?

Neodespotismo ilustrado. Entre las tres se está generando un  tsunami de la cultura espectáculo asola el territorio del pensamiento. Y que se refleja por dos componentes:

Producción orientada al lucro vs producción orientada al uso. Otra diferencia básica en los modelos de cultura.

Con la cultura como “el ocio del pueblo” cualquier manifestación cultural en un entorno embrutecido no es sino una patina para disimular la decadencia.

Si la autoridad máxima de la cultura son el estado y el mercado todo lo que se produzca será el reflejo de sus intereses.

Hackear la cultura no es otra cosa que intervenir cortando las autoridades y abriendo huecos por los que puedan pasar nuevas sensibilidades.

Ante esto es necesario salir del estado de sitio al que está sometido el pensamiento. Ahora los sacerdotes predican en la tdt y lo hacen como siempre desde el reduccionismo de los mensajes infectando mentes acostumbradas a la obediencia, a la fe y a la comunión.

Por qué se está consolidando una sociedad de mercaderes, de mercenarios y de sacerdotes ¿dónde está el resto de las sensibilidades?

Vamos a darle ahora un pequeño repaso a las administraciones locales. Un poco de estructura.

Esquizofrenia

En primer lugar y aunque parezca un despropósito para algunos y salvando las distancias con instituciones abiertas, inusitadamente abiertas, las administraciones públicas son ecosistemas fortificados en los que se perpetúan los privilegios en función de necesidades organizativas que tienen sus raíces en estructuras absolutamente decimonónicas (como por otra parte muchas de las mentes que en ellas habitan). Sistemas cerrados que utilizan la energía únicamente para la autoconservación. Sistemas que no se abren por desconocimiento y miedo al villano, a la mezcla, al contagio, a la evolución en definitiva. Es un ecosistema homogeneizador que difícilmente traspasa y que conduce a la perdida progresiva de vitalidad, se muere, se consume en si mismo. Por empobrecimiento de los genes. Es necesario el flujo de pensamiento y choca esta necesidad con estructuras y mentalidades insalubres

Como en termodinámica los axiomas claros solo valen para los sistemas cerrados. Así nos va en la administración

Por eso yo planteo que se pase de instituciones del hard al trans.

Hard (organización y jerarquía),

Soft (conservación y programación) y

Trans (experimentación, hibridación, emergencia, fractalidad, influencia, riesgo, investigación, transferencia, confluencia, prototipado, interacción, prosumo…)

Y ¿qué pasa con los funcionarios?

Pues que también debe convertirse en funcionario “trans” o funcionario ram como referencia para el trabajo de la cultura local. Dónde trabajamos, para quién trabajamos, qué medio pisamos… los modelos de trabajo funcionarial centrados en el territorio no sirven en este momento para una cultura sin limitaciones físicas, espaciales, relacionales.

Entender y pretender la labor de un funcionario de cultura como alguien que mueve papeles o que hace programas anclados en el territorio es no entender nada. Lo verdaderamente anacrónico de las instituciones públicas no es que sus trabajadores sean fijos sino que sea fija su territorialidad.

Porque estamos hablando de cultura, no de transporte, ni de aguas y vertidos, ni de mantenimiento de las aceras, todo ello tremendamente importante. Estamos hablando de cultura y

En definitiva se necesita un cambio de modelo, de paradigma, de pensamiento, se necesita hackear las instituciones porque

La gestión de la cultura no se ciñe, o debería ceñir, a la capacidad de programar y de producir sino a la

De provocar e incomodar.

De hurgar en los niveles de conciencia.

De introducirse en la corteza del pensamiento.

De comprometer las conductas convencionales.

¿Por qué?

Porque no es tarea de la institución pública la distribución de culturas planificadas (ni en su categoría de productos ni de símbolos) sino facilitar su generación. No es en absoluto admisible que ninguna institución se conceda el papel de infalible, se necesitan modelos interactivos que abarquen las diferentes verdades de una sociedad múltiple y poliédrica.

Sin la calle la política cultural es tan solo una puesta en escena, una interpelación que no busca sino el mantenimiento, a través de los bálsamos, de un poder cada vez más controvertido. También suelen poner incienso para ocultar los tufillos, de eso se ha aprendido mucho en las catedrales.

Las administraciones públicas no pueden ni deben ser únicamente centros de “conservación”. Tienen que promover la investigación, tienen que garantizar territorios creativos en los que se experimente más allá de lo impuesto por la oficialidad y por los mercados. De ahí la necesidad que ya he comentado de migrar desde estructuras hard a estructuras trans que garanticen modelos abiertos y activos libres de procesos burocráticos y posibilismos de partido (hay que empezar a distinguir claramente política de partidos, no es justo para algo tan noble como la política)

¿Cómo hacemos para hackear estas instituciones?

Dos líneas: desde dentro y desde fuera.

Quizá la verdadera misión de las políticas públicas de cultura sea construir dinámicas y proporcionar herramientas para que sea la ciudadanía la que empuje y se apropie de nuevos proyectos. Quizá las instituciones locales debieran ser agregador más que editor (piénsese en la administración en formato rss). Una especie de ecosistema de redes.

Quizá la verdadera misión de la sociedad civil es incorporarse al compromiso de crear ciudad y abandonar ese dejacionismo que ha existido durante mucho tiempo y que ha dejado todo en mano del estado

La creación colectiva como modelo

La crítica comunitaria como tamiz.

La reflexión como sistema.

El riesgo como referencia.

Por ello es necesaria una urgente migración:

De las estrategias a los mapas interactivos de cultura. Más participación, más cultura abierta.

Por eso digo también que hay que migrar de las estrategias a los mapas. La cultura no es un espacio cuyo perímetro pueda trazarse con exactitud. Es cuestión de pensar áreas por las que transitar, fronteras que traspasar con vocación de descubierta. Trazar recorridos y contarlos para que otros puedan explorarlos con libertad. Propuestas de caminos eclécticos que permitan configurar una sociedad múltiple. Por eso las estrategias no son suficientes, porque parten de intereses más o menos confesables que plantean una verdad delimitada por la ideología de las élites. Una hiperorganización que fundamenta sociedades teledirigidas. La eficacia no puede ser la excusa para ahogar la experimentación creadora. La subordinación a los planes nada tiene que ver con los impulsos creadores. Dejar que la sensibilidad circule por mapas que la comunidad va trazando es la única salida.

Cultura abierta

La actitud libertaria de la experimentación.

En realidad lo primero que habría que hackear sería los cerebros

Entonces, y volvemos a una de las preguntas del principio ¿qué es ser un hacker?

Ser un hacker no es nada del otro mundo, o no debería serlo, un hacker es simplemente alguien con espíritu crítico. Y eso está, debería estar, dentro y fuera de las administraciones

Que significa hacker: experimentación, inconformismo, creación distribuida, curiosidad, investigación, conocimiento, mentalidad, actitud ética, revolución…

Los hackers debemos actuar como virus cognitivos.

Estrategia de guerrillas, sabotaje. Desde un punto de vista estratégico la verdadera salvación para la cultura local es la estrategia de guerrillas, de guerrilla cultural urbana. Acciones asimétricas que vayan tomando las calles y los barrios, que se enfrenten la oficialización y a la formalización de la cultura. En este momento es más fácil ser derrotado por la hipocresía democrática que por los fascismos. La cultura estatal es peligrosa. Se necesita un hackeo inmediato. Metodología del sabotaje.

Apropiación de la creatividad

Es un acto de creación ausente de los principios de control oficial

El hackerismo como espacio inter-anónimo en el que la fuerza de los impulsos deriva de la relación no intrusiva de los espacios: la interioridad común.

En qué se diferencian los hackers de un movimiento social: en que no se apoyan en las clásicas palancas de la acción política, de la acción social, de la acción cultural…

El hackerismo. Una autentica tajadura creativa entre las acciones comunes y las banalidades impuestas, un desequilibrio de la normalidad impuesta.

Un movimiento colectivo no identificado. emoción-pensamiento-acción

El hacker público es un motor que reprograma su ámbito de competencias e influye en el resto de la organización mas allá de su contexto territorial

Seamos hackers más allá del constructivismo. Seamos hackers desde el conectivismo.

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  1. 23/12/11

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