[#781]

La cultura parece que se ha convertido en un avatar de la política y no deja de presentar una personalidad ficticia. Si la biografía no es la vida, el espectáculo que nos ofrecen no es la cultura. Aunque inmersos en el mundo del acontecimiento es difícil pretender un minuto para la reflexión seria interesante abandonar la programación y observar qué ocurre. La reproducción maquinal de rutinas no produce sino paranoia de movimiento y espejismos de desarrollo. ¿Qué es realmente necesario de lo que consideramos necesario? Todo cambia en ausencia de lo que creíamos imprescindible y de inmediato se genera un comportamiento distinto que nos dirige hacia descubrimientos de realidades diferentes. ¿Qué ocurriría si abandonásemos el acontecimiento como paradigma de la gestión? Qué ocurriría si olvidásemos las formulas apriorísticas que acostumbramos a utilizar (qué son las estrategias sino esto) y cambiásemos esas identidades prefiguradas que nos parecen inamovibles. Es necesario ensamblar, añadir, conjugar no para sustituir sino para complementar, para recomponer lo que se está volviendo inútil. Pero hay que hacerlo abandonando los modelos de pensamiento que nos anclan. Es imposible que pensando del mismo modo encontremos soluciones nuevas.

Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: