[#796]

¿Y si algunos gestores ya no gestionamos?

Formulo esta pregunta desde la duda que algunos de nosotros tenemos sobre si realizamos labores de gestión cultural (sensu stricto) y conjugándola con los nuevos modelos de distribución y producción del conocimiento[1]. Y la formulo también desde el convencimiento de que la cultura y su gestión, hoy día, deben abrir sus campos y sus miras hacia objetivos que trascienden las limitaciones del producto gestionado y las lindes territoriales que los ocupan[2]. Desde la referencia de una cultura expandida[3] en su más amplio sentido.
La distribución y difusión de los bienes y productos culturales, tangibles o intangibles, a través de estrategias, aprovechamiento de recursos materiales humanos y financieros, relaciones con el entorno… ha sido el eje de la llamada gestión cultural. Si bien es cierto que alrededor de este proceso se han generado modelos y se ha experimentado abundantemente (la producción de contenidos culturales es realmente admirable y su circulación es cada vez más fluida) este fenómeno plantea hoy día una cuestión que va más allá de estos procesos dinámicos conocidos.  En todo caso es necesario comprender que las organizaciones públicas de cultura necesitan implantar estrategias de gestión de la cultura que vayan más allá de la distribución de bienes y servicios[4]. Esto es evidentemente estructura y pensamiento, ambos de difícil transformación en una administración pública demasiado estanca para las necesidades y realidades de comunicación e interacción social actuales.
En este sentido, existen, existimos,  profesionales de la cultura que invertimos nuestro tiempo[5] de trabajo en canalizar, si puede llamarse así el conocimiento, el capital intelectual que mueve el campo simbólico de la cultura. Que conduce valores. Una cultura expandida que lleva a un gestor expandido. Que traspasa los límites temporales, espaciales y materiales, que va más allá de lo que su Institución le “paga”, que trabaja para una comunidad global. Una especie de gestión hiperlocal de la cultura.
¿Puede entenderse esto desde la gestión municipal tradicional? En ocasiones es difícil que se comprenda que los límites de la cultura cada vez son más extensos y que la influencia de nuestros trabajos no revierte de forma directa en nuestros ciudadanos sino que se concatena con una globalidad influyente. De hecho es una de las grandes dificultades a la hora de explicar nuestro trabajo.
La cultura es un asunto complejo, necesitada cada vez más de interacción del conocimiento, de conectivismo y los organismos públicos tienen la obligación de adaptar sus estructuras a las realidades externas. Es imposible que se esté trabajando desde modelos de pasados siglos en los que la cultura se empaqueta, se conserva o distribuye. No es suficiente con que exista un departamento de producción (o como quiera que tome el nombre en las diferentes instituciones) ni que sus técnicos programen. La cultura no es únicamente una actividad de consumo que deba ser distribuida, en este momento todo se trastoca desde las herramientas y desde una actitud social que va más allá de la asistencia a los espectáculos. En todo caso, teniendo bien presente la necesidad de estos procesos de distribución, la necesidad de abordarla desde nuevas perspectivas es acuciante. La cultura próxima como referencia de crecimiento memético, la cultura hiperlocal como referencia de crecimiento viral.
En este sentido una de las nuevas funciones de la gestión cultural es la de conformarse como procesadores de conocimiento. No es fácil hacerlo entender porque los sistemas de control de tareas han ido siempre por la línea de resultados y de un modelo de acción que se fundamentaba sobre parámetros, digamos, más tangibles. En realidad es difícil porque estamos hablando de un modelo abstracto y simbólico dentro de estructuras que miden otro tipo de acciones.
Por intentar una síntesis diré que los procesos de gestión se han centrado en lo que podría llamarse su “capa física” es decir los procesos y procedimientos necesarios para canalizar una oferta cultural amplia, diversa y variada, y su “capa lógica” o los productos ya elaborados. Aparece una tercer capa que sería la “capa simbólica” que supone la canalización de símbolos, conocimiento y valores. Aquí es donde se plasma una referencia nueva para la gestión de la cultura. Porque la cultura no es únicamente un asunto técnico.
Las políticas públicas de cultura y la estructura de las organizaciones tendrán que asumir y lidiar con nuevos modelos de tareas internas que pueden generar nuevas y mayores intervenciones desde la acción indirecta. La cultura representa cada vez de modo más sólido un espacio abierto y flexible con mínimas capacidades de control por los poderes centrales, ya sean municipales o estatales, y deberá contar con profesionales que puedan generar conocimiento compartido para la generación independiente de cultura local.  Las referencias laborales técnicas actuales nada tienen que ver con estos modelos de trabajo.
La arquitectura de la cultura es política y se construye en tiempo real. No hay otra forma de verlo y la tecnología pone un nuevo modelo de gestión que soporta muy bien la distribución del conocimiento y, con ello, la multiplicación de las posibilidades de creación de cultura más allá de los centros de producción tradicionales, como plataformas para la cultura abierta, de cultura colaborativa para el desarrollo local. Los modelos de gestor cambian, se complementan con los anteriores y amplían la tipología. La convivencia de los modelos para facilitar la evolución.
En todo caso hay que tener en cuenta que la cultura camina por campos abiertos y transformar los modelos para su gestión pública (herramientas, conocimiento y prácticas) es necesario si deseamos desarrollar procesos que vayan contra la acumulación (institucional o privada) y las desigualdades (de consumo y de producción). Garantizar un espacio para el procomún interconectado. Y por supuesto garantizar una desregularización de la cultura que pasa a manos comunitarias: la producción de conocimiento en torno a una cultura que se reparte y se reorganiza a través de las esfera publica: la participación aumentada. Con ello la cultura pública deja de estar controlada y avanza hacia los contenidos ciudadanos.
Retomo brevemente, tres argumentos sobre nuestra realidad y los nuevos espacios públicos en los que nos desenvolvemos y que ya hice en su momento:

  • Los espacios públicos se han convertido en espacios híbridos. De la idiosincrasia concurrente como única referencia de relación estamos pasando, y así lo debemos considerar, a la creación de nuevos espacios en los que la interacción social precisa de una nueva responsabilidad, individual, política y colectiva. Una responsabilidad que requiere de mecanismos de autoorganización no jerarquizada bastante alejados de las tradicionales pirámides de decisión analógica. La gestión de estos modelos de interacción social fundamentados sobre las redes no presenciales requieren ser analizados de modo totalmente distinto a los estructurados hasta ahora. Asociacionismo difuso: cooperación no presencial. inducción metanarrativa, diseño de intangibles, conocimiento abierto, empoderamiento del procomún…
  • Esta inevitable relación entre la presencialidad y la distancialidad convoca las relaciones entre el espacio público analógico y el virtual. Se crea un territorio abstracto que se añade a la realidad experimentable en el que evoluciona una conectividad expandida que no requiere de las ataduras físicas. Un nuevo escenario en el que no interesa reproducir los modelos conocidos sino experimentar nuevas posibilidades, un modelo que añade sin sustituir. ¿No estamos accediendo a un espacio en el que ya no son imprescindibles las Instituciones (así con mayúsculas) para hacer una importante labor de interacción ciudadana? Las multitudes inteligentes.
  • Si está claro que esta evolución de los espacios públicos es algo irrefrenable y conduce a resultados absolutamente insospechados, debemos asumir que lo que estamos haciendo en demasiadas ocasiones, sin embargo,  es transferir modelos de comportamiento analógicos. Y lo hacemos sin comprender que las lógicas de estos nuevos escenarios, aun partiendo de premisas de desarrollo social y cultural similares, nada tienen que ver con las lógicas de los espacios presenciales. Estamos ante un espacio social ampliado desde el que podemos lograr una auténtica participación aumentada

Se trata de comprender que, en realidad y bajo estos puntos de vista, deberemos ampliar nuestra visión de gestión y analizar la necesidad de aplicar tareas que no trabajen desde el prima tradicional de producción de bienes y servicios culturales sino que trabajen sobre contenidos de conocimiento y que provoque la interacción de comunidades y redes con el fin de inducir nuevos productos. La tecnología digital ha modificado los procesos y la cultura es una plataforma abierta y la labor de las instituciones, sin abandonar los modelos previos, es la facilitar el desarrollo y generar contextos. La gestión comunitaria de la cultura desde los ecosistemas digitales para el conocimiento.


[1] Véase también como referencia el artículo de Juan Freire @jfreire “El conocimiento no se gestiona: Estrategias para su producción y uso colaborativo” http://nomada.blogs.com/jfreire/2011/08/el-conocimiento-no-se-gestiona.html

[2] el objetivo de las acciones culturales no son los públicos sino las sociedades.

[3] La cultura se da en todas partes, dentro y fuera del ámbito oficial, del mercado y de las instituciones. Esto supone una necesidad de reciprocidad con la sociedad general y la superación del formalismo económico, mediático, político, tecnológico y gestor…”Algunas notas en beta para una cultura expandida” https://espaciorizoma.wordpress.com/2011/01/14/647/

[4] Más allá de la asistencia a eventos hay que valorar la fragmentación de los valores conseguida entre sus ciudadanos.

[5] ¿se puede medir este tiempo bajo los mecanismos habituales? Me temo que no ya que la “cultura expandida” te lleva también y directamente a un tiempo laboral expandido. Sólo desde esta perspectiva la cuestión de las regulaciones laborales hace aguas desde el prisma tradicional.

Anuncios
  1. 14/09/11

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: