[#811]

La organización de una cultura local sustentada de modo cuasi exclusivo por las administraciones públicas ha devenido en un asunto más que cuestionable por varias razones. Desde la imposibilidad de dar salida y cabida a toda la fuerza creativa generada desde la sociedad, hasta la parálisis creada por los modelos financieros utilizados, pasando por la imposibilidad de gestión operativa de todos los edificios creados y por la tremenda entropía que lleva a gastar todas las energías (económicas) para mantener la maquinaria (todo ello cuestiones más o menos estructurales) y sin entrar en el anquilosamiento de la inteligencia institucional (derivado de la ineficaz manera de acceso y permanencia en los puestos directivos, la verticalidad organizativa, la ausencia de riesgo…), podríamos decir que la cultura pública local se encuentra profundamente desubicada en un contexto externo transformador y necesitado de nuevos modelos de relación entre una ciudadanía emergente, creativa o no, y una administración atascada responsable de coordinar, de algún modo, la cultura pública de las ciudades.

Para empezar, la cultura ha coqueteado con el mercado y con las teorías neoliberales de gestión del todo hasta quedar ahogada en un pantano que no era el suyo, en un proceso de intercambio de mercancías que la ha hecho sucumbir como al resto de los derechos sociales adquiridos con verdadero esfuerzo. Ha sido demolida por la arrogancia de unos representante públicos (políticos y técnicos, ha habido de todo) inclinados hacia patrones de desarrollo arbitrario e insostenible, anclados en modelos personalistas y, en algunos casos también, deslumbrados por destellos de una pompa efímera pero bien codiciada por la mediocridad… Y, cómo no podia ser de otra manera, esta cultura ha sido fagocitada por la voracidad de un mercado entrenado para dilapidar todo lo vendible y transferible. La cultura local se ha convertido en un objetivo más del comercio y de la gloria personal. En este delicado contexto las instituciones públicas no pueden ser representativas ni intermediarias:  conviven con una realidad externa que las excede en estructura e inteligencia.

Pero el cambio, a pesar de lo dicho, no se limita al ámbito institucional. El cambio también es necesario en el sector asociativo, creativo, en los colectivos ciudadanos… que deben revisar y reflexionar sobre sus modos y formas de relacionarse con lo público y abandonar actitudes, demasiado enraizadas, que han fomentado la inercia, la dependencia subvencionada y, en algunos casos, el dejacionismo de unas responsabilidades de construcción social que deberían ser compartidas. No es momento para abundar en ese frentismo tradicional que ha colocado a ambos sectores en lugares encarados. La madurez de la sociedad también reclama que sus estructuras asociativas modulen sus actitudes y migren hacia modelos de responsabilidad participada. Al tejido asociativo también ha llegado la paranoia del privatizacionismo y, muchas veces sin reflexión, se ha abogado por el desmantelamiento de la cultura pública, se han aplaudido las consignas de privatización olvidando que no es sino un auténtico robo a lo común, a lo de todos. En todo caso si la violencia de los mercados ha atacado también a la cultura ha sido porque desde diversos frentes se ha admitido y en eso tanto la ciudadanía como la administración han sido conniventes. Redirigir ese diálogo y establecer nexos comunes es el único camino para controlar la especulación y el dirigismo.

Porque la salud social se mide más bien por la cultura. Y porque la tiranía de un crecimiento entendido únicamente desde inventarios dinerarios es la mejor manera de hundir la dignidad del ser humano. Y porque es desde la cultura desde donde de verdad se puede medir la energía intelectual de una sociedad…

Quizá sea necesaria una especie de revisión del municipalismo, de alcanzar un suerte de neomunicipalismo en el que la función social de la ciudad se extienda desde abajo en una participación directa de la población en los asuntos comunes. Y no puede haber otro modo que el de recuperar y revitalizar el tejido ciudadano, de alcanzar la expropiación de esa especie de nuevo feudalismo que propician y practican los partidos como método para mantener a una sociedad dócil y subordinada. La excusa de una participación que no es tal a poco que se conozcan los entresijos de estas enormes empresas (con sus férreos consejos de administración) en las que se han convertido. No se trata de que la institución interprete las “necesidades” de los ciudadanos y luego actúe como mejor le parezca, la custión es que se comparta la responsabilidad de la acción directa y que se nos libre de la tiranía de los “expertos” para abrazar el entendimiento de los “comunes”. El destino cultural de las sociedades ya no puede estar en manos de una elite con carta blanca.

Se trata en todo caso de abandonar esa especie de lectura utilitarista de la cultura en las que las “estrategias de márketing” han sido alabadas como la quintaesencia de los procesos. Se trata de abordar procesos participativos abiertos, difusos, sin delimitación territorial, sin anclajes corporativos, fundamentados sobre las redes tecnológicas e informales, sustentados sobre la hiperlocalidad extrema, desde los espacios colectivos libres y conectivos, que aglutinen la diferencia, que traspasen la paranoia tecnocrática, que revaloricen el saber profano, que desbloqueen la burocracia y el costumbrismo administrativo, que investiguen modelos económicos más allá del financiarismo, que apuesten por la proximidad expandida…

Existe un desajuste entre la calle y la institución pública que no sólo implica a la gestión sino también y profundamente a la interpretación de la realidad, a los argumentos, a las capacidades…

Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: