[#841]

Refundación de la cultura deliberativa. En bien pocos años, al parecer, la cultura ha sufrido una crisis profunda en cuanto a su apreciación y enfoque por parte de las estructura administrativas que venían gestionándola. La brecha entre creadores, ciudadanos y administración pública se ha venido ampliando y ha provocado una disfunción clara no solo en cuanto a los procesos de creación y distribución sino también en cuanto a aquellos que suponen participación ciudadana. Así, la preocupación de creadores y públicos se ha ido centrando en modelos que la liberasen de la tutela ejercida por los poderes públicos y las industrias y se ha ido orientando hacia modelos que permitan una labor deliberativa y la canalicen y la sintonicen con las realidades socioculturales emergentes. En definitiva, abrir el diálogo político y social y organizar espacios que posibiliten el intercambio y la participación de ciudadanos, colectivos, movimiento sociales, creadores… junto con las fuerzas políticas e institucionales y los mercados.

Las estructuras de proximidad son estupendos resortes para consolidar estos procesos y contrarrestar un cierto dirigismo en el que esta atrapada actualmente la gestión de la cultura. Alcanzar una verdadera gestión pública más allá de los patrones usuario/cliente.

Entendida la participación como un valor que fortalece la diversidad y canaliza las necesidades se superan las desigualdades en el acceso a la cultura. El planteamiento de nuevos espacios deliberativos es algo que puede contribuir a una transformación radical de la gestión de la cultura local.

Se trata de algo más que un simple movimiento interactivo que puede influir en todos los niveles del mundo de la cultura. Una especie de “federalismo” de la cultura que se gestiona desde abajo y que reformula las relaciones acostumbradas, que fortalece los intercambios y que dota a los ciudadanos de poder sobre otros modelos más dirigistas. Como primer eslabón, esta gestión deliberativa de proximidad bien puede extenderse en una transformación sostenible hacia ámbitos estatales y de cooperación internacional. Llegar a generar una especie de “estatuto cultural de las ciudades” como elemento de innovación en la generación de imaginarios participados. Como he dicho en alguna ocasión: superar las estrategias para alcanzar los mapas comunitarios.

En todo caso, advertir para contrarrestar, esta participación no puede ni debe quedarse en un simple proceso de consulta; ya hemos sido testigos de muchas actitudes de este porte. Bien es cierto que las nuevas realidades socio económicas y políticas nos están hundiendo en agresiones neoliberales pero bien es cierto también que estos contextos pueden ser útiles para reflexionar y recuperar la capacidad de una coherente acción ciudadana.

La realidad de una sociedad fragmentada y deliberadamente individualizada no puede ser obstáculo para recuperar una cierta insurrección ciudadana que actúe sobre el territorio más allá dela supervivencia y pueda representar la transformación de una sociedad más allá del utilitarismo. Compartir nuevos espacios colectivos, compartir nuevas culturas abiertas. Crear espacios de disenso que estimulen la duda creativa.

Anuncios
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: